domingo, octubre 24, 2004

Sentando las bases de la tirania (2)

El egocéntrico y el infantil caminan a la par que el rolero. Individuo triste donde los haya, cuyo estimulo de vida se encuentra más haya de este mundo, entre ridiculas tribus urbanas de vampiros o en compañia de enanos y magos
con los que compartirá el duro camino hacia el conocimiento real de lo gratuito de su vida.

El libre albedrio del jugador, herido ya por la mecánica rutina de dados y el enrevesado sistema de puntos, es muerto y enterrado por la figura del tiránico 'master'. Cada partida de rol precisa de un guia que dirija la historia hacia su más que previsible conclusión, el master aparece como el encargado de esta tarea parando los pies de los jugadores con más imaginación que él o con más recursos de los previstos. La dictadura del master contradice de manera clara la pretendida filosofía del rol, se rie cruelmente del jugador, parece decirle: "no importa lo que hagas al final acabaras donde yo te diga"
La labor que desempeña el master es tratar de mantener el espectro de fantasia dentro de los limites fijados por el juego o bien por su propio criterio, sin embargo su mera presencia multiplica los efectos de su labor condicionando al jugador sobremanera en cuanto a sus posibilidades de actuación hasta anular su voluntad por completo. El master es el único jugador de rol real ya que todos los demas solo siguen la estela que este les marca como inocentes borregos. Este veto autoimpuesto a la libertad será siempre motivo de critica por parte de este blog, me parece intolerable que unos pocos fascistas encaucen la imaginación y el espiritu artistico creativo de nadie en beneficio de una hístoria estupida y manida hasta la saciedad que no aportará nada a la humanidad.

Es del todo cómica la actitud de desprecio que las piltrafas andantes que se consideran jugadores curtidos en el rol tienen al trabajo desempeñado por las programadoras de videojuegos en lo que ha desarrollo de juegos de esta temática se refiere, sus quejas estan inexplicablemente basadas en la escased de opciones que la trama les ofrece. Sin duda alguna para ellos la imaginación y el esfuerzo de un equipo de guionistas profesionales no es nada comparada con la "ESPONTANEIDAD" de la que gozan en sus partidas.

Una vez destrozados los pilares fundamentales del rol, no por el concepto sino por el uso que vemos reflejado en su práctica, quisiera haceros participes de mi propia experiencia en la materia, la garantia de mi exposición. A diferencia de en otras ocasiones no he podido infiltrarme en ninguna partida como jugador pleno debido, por supuesto, a medidas para la salvaguarda de mi integridad intelectual que me imposibilitan a obedecer directriz, orden o sugerencia alguna (siempre y cuando no este remunerada), es esta la esencia de la pureza de mi saber y por vuestro bien futuro, queridos lectores, he decido mantenerme fuera del alcance de la aviesa influencia del rol. No obstante he sido testigo en innumerables ocasiones de este acto de esclavitud, lo que me convierte directamente en experto en la materia.
Mi experiencia se centra en la subdivisión más lamentable de los roleros, hablo de los jugadores de rol en vivo, la rama más cercana al rolero sicopata.
Esta variedad de rolero es facilmente identificable porque exterioriza su personaje en un esfuerzo absurdo por trascenderlo a la vida. No posee sentido alguno del ridiculo, ni ninguna clase de amor propio; acude disfrazado a su partidas que son celebradas periodicamente como grandes acontecimientos en lugares alejados del domicilio regular del jugador donde no pueda ser señalado por sus vecinos que sin duda encontrarían en su apariencia motivo de burla e incluso denuncia. El jugador en vivo aguanta estoicamente los insultos de todo transeunte que quiera dejar constancia de su opinión... y las hay muy graciosas (al menos para mi). El jugador, maquillado como un autentico capullo se sonroja dramaticamente mientras en su interior se cierran las puertas de un mundo que jura no volver a abandonar.

Las partidas de rol en vivo constituyen todo un fenómeno social en el que el sujeto más timido prefiere ir siempre acompañado para compartir la incomodidad de su situación y el más osado provoca la vergüenza ajena de todo aquel que pase por su lado. En ellas los jugadores encarnan "roles" alejados de la lógica y que acaban arraigandose en su vida hasta el punto de que les es imposible abandonar la partida o dejar de hablar de ella en ningún momento. Se convierten en travestis dementes alienados de si mismos, pérdidos y sin rumbo a merced de un despótico master que los somete a las mas degradantes bejaciones.

El rolero en vivo está ahora tambien sometido a la presión del juego que comenzó como mero pasatiempo, su estado emocional se va deshilachando como sus destartaladas vestiduras y acaba atravesando una crisis de identidad que no superará hasta que se produzca la muerte de su personaje, lo que le provocará una extraña sensación de alivio que le parecerá irracional en un principio pero comprensible con el paso del tiempo.

sábado, octubre 23, 2004

Introduciendo el Rol (1)

Ji ji ji... Acercaos niños y niñas a mi humilde letrina, soy vuestro anfitrión favorito en este escueto catálogo sobre la escoria humana. Apartad esos tiernos zurullos y... ¡Cuidado con los charcos! Ji ji, parece que alguno de vosotros era débil de estomago. Sentaos a mi alrededor y no os preocupeis por el fétido perfume, pronto lo reconocereis como propio. Poneos comodos y oled esta nueva mierda que noto arrastrar lentamente por mis intestinos, a este marronáceo fluido que mana cual fuente lo llamo:

¡¡ROL!!

Mucho se ha dicho ya en lo referente al juego de Rol, los medios han sido generosos en descalificaciones y censuras por culpa de las "hazañas" de unos pocos y de la propia ignorancia de la sociedad hacia esta forma de entretenimiento. Para los profanos diré que el rol, al igual que el tabaco, no es perjudicial por su mera existencia sino por el uso que se hace de él. Antes de exponer mis complejas reflexiones, hijas de mi absoluta sabiduria, desearía que mis lectores no vieran en este texto un ataque a la ya deteriorada imagen que se tiene del rol, sino un intento de hacer sensibles sus consciencias ante la multitud de complejos que la conforman hasta deformarla en la masa de basura ponzoñosa y autocomplaciente que llaman pensamiento.

Actualmente el perfil que nos han hecho ver del jugador medio de rol encaja con el de joven extrovertido en mayor o menor medida que viste habitualmente con ropas oscuras y durante sus partidas gusta de causar bajas entre sus vecinos. Pero, atención, no todos los jugadores de rol son asesinos sicópatas, estos son solo una pequeña minoria que ha sabido llevar el juego hasta sus últimas y celebres consecuencias. El resto de jugadores de rol son tristes payasos inofensivos, incapaces de llevar a cabo ningún crimen por su completa incompetencia para obrar en el mundo real o por lo que ellos pretenden llamar cordura. Pero, como estamos a punto de comprobar, de eso tampoco andan muy finos.

Ya en un principio, el ser vacio y sin aspiraciones reales (rolero en potencia) siente una especial atracción hacía la fantasía y la irrealidad en su busqueda de unos rasgos que lo definan como individuo aisladamente de su entorno inmediato, en definitiva: en su busqueda de personalidad.
La huida de su desagradable pellejo, para su posterior introducción en la sique de un personaje ficticio a su elección, es decididamente atractiva para alguién de su condición. Además las posibilidades en lo que a la creación de un personaje se tiene, se le antojan infinitas, pero nada es lo que parece: a la imaginación atrofiada del individuo se le suma su incapacidad para dar forma a una personalidad creible por la carencia de experiencia previa, y producen una suerte de estereotipos "sutilmente" aderezados con algunos matices personales aportados por el creador (en su mayoría poco creibles cuando no estupidos e infantiles) y quizá tambien por una serie de valores que el jugador cree, equivocadamente, tambien como propios.

El rolero, cobarde por definicion, es un cero a la izquierda en lo que a tomar decisiones se refiere, supedita el exito de sus acciones al campo de probabilidades abierto por el azar de los dados, de esta manera se desentiende de cualquier responsabilidad derivada de su elección. Los mecanismos de evasión de responsabilidad y tutoria que utilizan en sus juegos pueden alcanzar grados de complejidad que, para ojos no iniciados, parecería desmentir la subnormalidad que les es inherente.

Este reproche hacia los grandes libertadores de nuestro mundo como Lincol, Ghandi o Moises, es culpa absoluta del diseñador del juego de rol en cuestión, que en un momento ideal del desarrollo, sabedor de la indecisión e incompetencia de los participantes, acota sus posibilidades y disimula esa inexcusable mutilación de la realidad que pretende emular, tras el velo de las reglas y normas. Llegando a participar en ellas multitud de extraños dados con infinidad de caras que contradicen la escased de opción posible.


Lo que tenemos ante nosotros en realidad es a un tipo plano y gris que se acerca al rol porque cree que a traves de su inmersión en otras personalidades se encontrará a si mismo o al menos conseguirá que algo se le pegue. En realidad, optará por aquel personaje que se le haga menos extraño entre el catálogo de prededeterminados existente y ahí acabará toda su labor creativa.

martes, octubre 12, 2004

Un alto en el camino

No esperaba tener que detenerme tan pronto a atender vuestras suplicantes peticiones de hacer el ridiculo publicamente, pero este retrete está dedicado (tal y como dije) a todos los hijos de puta que se den por aludidos y no puedo seguir ignorando a esa parte de mi público que me quiere tanto; esto va por vosotros...

Estoy convencido, mamones otakus, de que os resulta sumamente morboso que una persona que "apenas" os conoce haya acertado a describiros con tanta exactitud e imparcialidad, esto es debido a un exhaustivo seguimiento y estudio de vuestros erráticos y reincidentes modus operandi así como de vuestras repugnantemente infantiles lecturas.
Entiendo que en mi exposición en tres partes acerca de vuestra psique haya habido quien no se sienta completamente identificado y difiera de la realidad absoluta que perciben mis sentidos, sin problemas, ese idiota incapaz de reconocer lo autentico no va a darse por aludido y por consiguiente no hará ningún comentario al respecto, no es así con vosotros queridos comentaristas que habeis dejado clara vuestra virginidad ante el resto de mis lectores.

Ya sé que el tema del sexo es muy delicado hablarlo con niños y niñas como vosotros que en seguida se os escapa una sonrisilla tonta y no voy a explicaros yo en que consiste, preguntadselo a mami o a vuestros hermanitos. Sí os puedo decir que no se parece en nada a lo que hayais visto en un shojo manga de los que citais y que no os asusteis si al principio sangrais un poco chicas, es natural.

Siento deciros que mis teorias no aceptan discursión posible, han sido contrastadas por centenares de personas que han visto la luz en los últimos tiempos, ya os tocará escribir para darme las gracias por llevaros por el buen camino, os digo 'de nada' por adelantado.
En las disertaciones que han aparecido durante estos dias no se adivina siquiera un apice que induzca a pensar en un hipotetico machismo o feminismo por mi parte, tal vez algo en vuestro interior os dice que follarse a una mujer/hombre es algo negativo para el/ella, desconozco lo que sea que tengais pensado hacer cuando consigais que alguien se meta en la cama con vosotros pero que sepais que estaís podridos por dentro y deberian meteros en un agujero en el que no os llegara la luz lamentables reprimidos.

Esta vez no me voy a extender más de lo preciso pues estoy reservandome para mis próximas tesis acerca de nuestro entorno social. Sólo deciros que no seais pesaditos otakus lamepollas, no os va el hacer tanto ruido y no hay suficiente mierda en el mundo para todos vosotros, paciencia pronto se os uniran muchos otros mierdosos susceptibles de la palabra de DIOS, es decir, la que el Hombre que teneis ante vuestra triste presencia pronuncia:

¡Qué asco dais hijos de perra!

NEXT: ROL

lunes, octubre 11, 2004

Acabemos (3)

La llegada de las hembras a los circulos otakus fue un acontecimiento cuyas repercusiones parecen desmentir cualquier sentimiento de empatia entre sus miembros.

Ese error de la naturaleza humana que es el especimen otaku, tras superar sus primerizas inquietudes suicidas fruto de sus frustrados escarceos amorosos, ha aprendido a ignorar sus necesidades sexuales relegandolas a un plano secundario de su existencia. Ahora convive cómodo con su colección de inseguridades fuera del alcance de su vida cotidiana y no desea que nadie ajeno a su rutina masturbatoria irrumpa con promesas de un relación sexual que probablemente no llegará a ser consumada.
¡Y entonces...! aparece la chica otaku, haciendo gala de disfraces coloridos y de una ofensiva y escandalosa espontaneidad, vanilizando el mundo propio e interior fruto de la marginación autoimpuesta por años de rechazo, rompiendo las barreras mentales de su timidez e inseguridad y estableciendo incluso... ¡¡contacto físico!!


Ese callejon sin salida evolutivo que es el otaku observa sudoroso como una persona del sexo opuesto es capaz de mirarlo como si fuese un ser humano de los de verdad, como esa persona le habla y ademas le roza un hombro por accidente sin prestarle mayor atención al hecho; no puede creerlo, se siente otra vez parte del mundo que abandonó en su niñez, el Sol sale para él con un renovado esplendor multicolor, se ve así mismo como un hombre y no como una alimaña, recupera la fé en si mismo. En cuanto a la chica... está claro, si le habla así es porque quiere tener un romance con él, en su cabeza no cabe otra posibilidad, ninguna mujer le había tenido antes consideración alguna, esta es mi chica -piensa- con la que me casaré y tendré hijos a los que bautizaré como Vegeta y Seiya (la imaginación del freaky es siempre muy volatil y tiende a dispararse a la primera de cambio)


Es genial que el otaku conozca el "amor" aunque este en realidad sea ficticio, una necesidad producto de la falta de afecto que ha sufrido desde que su acné empezó a aflorar y descubrió el "sexo". El verdadero problema es que esa sensación pletórica no es disfrutada en exclusividad por un solo sujeto del grupo sino por la acomplejada mayoría masculina. Los machos otakus (acepten por favor la contradicción para movernos en términos cientificos) ven peligrar la perpetuación de su estirpe ante la competencia y no dudan en acabar con los valores de amistad que consolidaban la comunidad, se desata un cruce encarnizado de muestras de amor y detalles cariñosos hacía la hembra, la cual mantiene la tensión sin decantarse por ningún pretendiente, pues la situación le es favorable. Mientras tanto las relaciones entre los machos de la manada se ha deteriorado hasta revertirse en un odio que les llevará a la violencia: tirarse de los pelos, arañarse, gritarse y poco más. Pero que tendrá como resultado la escisión parcial o total de la manada otaku. Este comportamiento absurdo se da en muchas otras formas sociales pero nunca con tanta frecuencia ni con un indice de participación tan alto como en el colectivo que nos ocupa.

No es justo considerar la debilidad del otaku como único causante del malestar: la otaku sabe, en la mayoría de los casos, como jugar sus cartas, ya que el shojo ilustra multitud de ejemplos y no cabe duda de lo fácil que les resulta mantener calientes a un puñado de hombres que no han conocido mujer alguna. La malicia de su comportamiento tiene como único fin la ruptura total de las relaciones amistosas masculinas y el establecimiento de la mujer otaku como centro reconocible y vértice de la totalidad de las conexiones del grupo. El final de la historia no está exento de ironia, la masa otaku se considera sensible, romántica y sabedora de la naturaleza de la mujer, aunque se permitan la humildad de reconocer que solo en cuestiones teóricas.


Esta INOCENCIA EXTREMA (la experiencia así lo demuestra) tiene como resultado una actitud ambigua en el macho que parece encaminada a la compartición de compresas y no a el establecimiento de una relación sentimental con el componente sexual que conlleva. La exclusión de la idea de 'follar' a corto plazo debería (la teória del otaku virgen) ser un atractivo para la hembra que puede, de esta manera, poner su sexualidad a buen recaudo sin preocuparse de que nadie intente 'llevarsela al huerto'. Por supuesto en la realidad nos encontramos con un panorama bien distinto: la otaku es una criatura morbosa y a veces humana que no desea poner su sexualidad a buen recaudo, de hecho la otaku es curiosa debido a que en el shojo no aparece esa cosita colgante por cuya apariencia se pregunta; está deseando conocer a un hombre varonil (varía el genero según su homo/heterosexualidad) alejado de los adolescentes amedio hacer y pelín gays de sus lecturas (insisto).
Ese ratillo al día en que la otaku se cansa de dibujar corazoncitos con flechitas desea sexo sórdido; sí otaku, las mujeres tambien tienen necesidades de ese tipo. El final es previsible: La presencia de un elemento extraño en el grupo recordará a la hembra sus olvidados apetitos y motivará un cambio en su entorno a nivel social cuyo primer paso será la reconsideración de sus amistades y posterior deserción del grupo.


Queda mucho aun por decir en este tema, no obstante los indicativos y señales fundamentales han sido ya expuestos: la viginidad, la inseguridad y la carencia de personalidad nos permitirán reconocer a un otaku a larga distancia. La humanidad precisa de toda la ayuda que podamos prestarle: la plaga otaku continua extendiendose a nuestro alrededor, conocemos al enemigo, la falta de sexo en sus vidas les ha hecho lo que son, conocemos su punto debil, es hora de coger las armas y posicionarse. Demosles sexo o empujemosles al suicidio en masa, no hay más alternativas, su mente no está preparada para comprender el arte en ninguna de sus formas, no van a entrar en razón si no es a traves de la práctica.


Sí, así es chicos y chicas otakus de mi alma. Sois una lacra pero teneis cura: el sexo. Afrontad todo esto cuando echeis un polvo y sino llegais a la verdad absoluta de la vida os aseguro que en el camino dejará de importaros.Ya sabeis chicas, follaos a un otaku y lo transformareis en un hombre. Os lo dice el Hombre por antonomasia.


Posdata: Me cago en todos vosotros

domingo, octubre 10, 2004

Sigamos (2)

En un principio el aficionado medio al comic contempló ávido de buenos pensamientos el creciente interés de este público de sexo opuesto a un campo tan homogéneo y cerrado como era el comic. La posibilidad de un nuevo punto de vista femenino apartado de la tradición de los sesenta de la "chica jarrón, sin criterio ni opinión" estimuló la apertura y el buen talante de aquellos que ya estaban cansados de lo mismo. El estandarte que abanderó esta nueva forma de ver el comic lo estamos viendo popularizado hoy en día a traves del Shojo manga.

El Shojo manga, que en japones viene a significar: basura intragable, nos ha llegado a occidente como el manga con sentimientos o manga para un público mayoritariamente femenino. Yo no llamaría femenino al público que lee Shojo, lo llamaría gilipollas. Las estupidas criaturas que proliferan actualmente por el mundillo (con mi respeto a las escepciones, eso sí) han cambiado el olor a sudor de friki enfermizo de las tiendas especializadas por un regustillo dulzón que llama inevitablemente a los movimientos peristálticos. Es profundamente triste que toda la fé depositada en este sector de los lectores se haya ido al garete, inocentemente nos pensamos que aprenderían de los errores cometidos por un colectivo ignorado por la cultura por sus excesivos arranques infantiles y hormonales, en su lugar nos encontramos con una FAN babosa e inepta que mejor quedaría en el concierto del Ricky Martin de turno gritando por encima de la voz de su idolo...Al ver los indices de consumo uno podría pensar que la mujer apuesta por la cultura debido a la mayor tasa de consumo en cuestión de libros, entradas para espectaculos, exposiciones, etc... pero extrañamente parecen no leer lo que compran, sino no se explicaría que el abono podrido llamado shojo esté dirigido a este publico.

Una vez más, hipnótizado por la estupidez humana, intenté una aproximación a esa "forma de pensamiento" ajena a los mecanismos de la razón y miré/leí una de estás obras. Quedé completamente aturdido, toda la labor del movimiento por la igualdad entre sexos quedaba ridiculizado sobremanera, maquillada tras un par de calientapollas adolescentes que andan por ahí sin otra ocupación que mirar a uno y a otro. Parece que toda la libertad por la que se ha luchado durante este siglo se resume a una cuestión de ir o no a la moda, que triste. Sin pararme a detallar la enorme e insultante utilización de recursos manidos de los que se hace gala, asi como de el abuso casi parodico de estereotipos (chico duro introvertido vs chico guapo cruel) me encontré con una realidad vacía que dejaba a descubierto todos los defectos de una sociedad capitalista agonizante en la que masas asexuadas buscan una personalidad que guie sus vidas a traves de la maraña publicitaria ¿es así la sociedad japonesa?

Aunque lo peor es su trasfondo, no conviene olvidar su estrepitoso fracaso a la hora de reflejar la realidad de una adolescente, parece uno de esos anuncios de vuelta al cole lleno de niños idiotas, felices de volver a ser encerrados a la espera del aullido de la lúgubre campana. Un tour de force entre las compresas limpias y la fantasia de Huxley, porque esa es otra: las chicas cuya vida es narrada alcanzan ya los diecisiete años cundo no más y parecen ignorar el funcionamiento para el que está destinado el miembro masculino ¡¡no ven el peligro!! Desean romances limpios, besos apasionados, cálidas puestas de Sol junto al objeto de su malentendida lujuria, insisto... ¡¡no ven el peligro!! Es lógico que una tierna niñita orgullosa de su recien "manchada" madurez sexual piense en esas cosillas bonitas y se pierda entre el olor a after shave y timidos toqueteos de su joven noviete, pero la realidad es bien distinta para las chicas de diecisiete: ellas ya saben a donde queremos llegar cuando ponemos la mano aquí o allí, no se sonrojan como las chicas del papel y cuando dicen 'todavia no estoy preparada' no se refieren a preparadaparaperderlavirginidad sino a comomelametasahoranovoyapodersentarmeenunasemana.Sí, querido público, las eternas escolares del shojo no comen pollas, ni quieren, ni les gusta, ni saben lo que es; hay que alejar a las mujeres del shojo o se lo acabaran creyendo, abrirles las puertas hacia una sexualidad plena sin tapujos, en la que no se avergüencen de nada de lo que hagan con su cuerpo (ni con el nuestro) Otra cosa es el hentai, pero de esa aberración hablaré en otra ocasión.

Muy bien, ahora que ha sido tratado el tema de la mujeres en el comic solo resta analizar la respuesta del otaku ante tal incorporación para llegar a nuevas coclusiones... pero eso será en el próximo post.

viernes, octubre 08, 2004

Empecemos... (1)

Ok chicos y chicas este blog está dedicado a todos los hijos de puta que se sientan aludidos... sí, a ti tambien comecaca porque el mundo es lo que es por tu maldita culpa.

Quiero detenerme antes de empezar este duro camino, esta ardua tarea que se me ha encomendado, detenerme en desentenderme de todas esas personas sensibles (es así como ahora se denotan a las personillas sin güevos con cierta tendencia a la autocompasión) Es muy posible que la verdad absoluta que sale de mis labios no esté hecha para vuestros timpanos de cristal, tambien es posible que no me encontreis la gracia, es natural teniendo en cuenta que no la tengo, yo solo digo verdades como puños porque hablo con la voz de la experiencia: toda una vida viviendo entre subnormales como vosotros. Asi que, energumeno de turno, cuando yo diga algo asumelo y no le des más vueltas, no estás preparado.
Este rinconcillo es mi retrete particular y no os quepa duda de que voy a hacer uso de el y despotricar contra todo aquello que se merezca un buen zurullo. Ahora que tengo el poder de la palabra no voy a olvidarme de nadie.

Quería empezar a revisar los cimientos de nuestra "suciedad" por ese colectivo de "gente confusa" que requerirá de una parte importante de mi dorado tiempo, ese grupo/plaga de adolescentes de todas las edades en las que queda comprendida la veleidad y que se han ido infiltrando entre nosotros como una pequeña invasión encubierta de la que tan siquiera podemos estar seguros de no formar parte. Sí, hablo de esos mierdas que se autodenominan OTAKUS.
Poca gente está dispuesta a admitir de manera tan despreocupada su falta de gusto y de escrupulo como aquella que se hace llamar otaku, el otaku es el individuo que gusta de darse de entendido en materia de comic japones, que admite su completa falta de criterio y engloba en sus gustos a todo un medio, a toda la producción que en materia de historieta tiene un pais tan prolífico como Japon.
El especimen otaku sospecha que consume mierda pero no le preocupa porque nunca llega a entender lo que lee, para él existe una linea divisoria infranqueable entre el comic y el manga, no los entiende como partes integrantes de un mismo medio como podrían ser el cine americano y el europeo.

El otaku ve en el manga un vehiculo de evasión de su triste realidad no en lo diafano de su contenido sino en la falta de el, busca diferenciarse de sus semejantes mediante su identificación con el colectivo otaku formado por montones de seres marginales en su misma situación. Se engaña creyendo en la hermandad universal de aficionados a la mierda, se siente parte de algo más grande y tiene razón: él es el capullo que se gasta el dinero en la mierda que editan las grandes editoriales, ÉL es el responsable de la mierda que publican las grandes editorales.

En conversaciones que he efectuado con estos enfermos han manifestado siempre de una manera u otra su total o parcial ignorancia incluso en la materia que les ocupa, sus comentarios nunca llegan más allá del "mola" "tetas" "bonito" etc... En un intento de infiltrarme entre ellos cité obras de reconocida cálidad dentro del campo de la historieta japonesa (de la historieta fuera de las margenes orientales es impensable) todas mis acertadas referencias fueron respondidas con encogimientos de hombros, muestras de ignorancia y algún ocasional "me suena" falso, por supuesto.Estos resultados me hicieron preguntarme sobre la solidez de sus creencias, empecé a plantearme la posibilidad de que esa gente estuviera perdida trás haber sido rechazada de todas las demas tribus urbanas.
Como siempre no me equivocaba pero quedaba aun una pregunta en el aire: si no mostraban interes por ese punto en común que teóricamente les hacía fuertes frente al resto ¿qué coño los mantenía unidos?La respuesta no se hizo esperar, casi todos ellos sin tener siquiera dignidad para negar las criticas (la dignidad es algo que les es ajeno, como ya veremos en próximos textos) todos sin escepción citaron la amistad por encima de las opiniones contrapuestas de los integrantes del grupo. Casi se me saltaron las lágrimas, y digo casi porque no soy una personilla sin güevos con cierta tendencia a la autocompasión. La amistad, un término abstracto contra el que toda discusión era inutil, un término muy por encima de aquellos que lo habían invocado pues la llegada del sexo femenino al mundo otaku provocaría un replanteamiento de esa excusa inicial.