lunes, octubre 11, 2004

Acabemos (3)

La llegada de las hembras a los circulos otakus fue un acontecimiento cuyas repercusiones parecen desmentir cualquier sentimiento de empatia entre sus miembros.

Ese error de la naturaleza humana que es el especimen otaku, tras superar sus primerizas inquietudes suicidas fruto de sus frustrados escarceos amorosos, ha aprendido a ignorar sus necesidades sexuales relegandolas a un plano secundario de su existencia. Ahora convive cómodo con su colección de inseguridades fuera del alcance de su vida cotidiana y no desea que nadie ajeno a su rutina masturbatoria irrumpa con promesas de un relación sexual que probablemente no llegará a ser consumada.
¡Y entonces...! aparece la chica otaku, haciendo gala de disfraces coloridos y de una ofensiva y escandalosa espontaneidad, vanilizando el mundo propio e interior fruto de la marginación autoimpuesta por años de rechazo, rompiendo las barreras mentales de su timidez e inseguridad y estableciendo incluso... ¡¡contacto físico!!


Ese callejon sin salida evolutivo que es el otaku observa sudoroso como una persona del sexo opuesto es capaz de mirarlo como si fuese un ser humano de los de verdad, como esa persona le habla y ademas le roza un hombro por accidente sin prestarle mayor atención al hecho; no puede creerlo, se siente otra vez parte del mundo que abandonó en su niñez, el Sol sale para él con un renovado esplendor multicolor, se ve así mismo como un hombre y no como una alimaña, recupera la fé en si mismo. En cuanto a la chica... está claro, si le habla así es porque quiere tener un romance con él, en su cabeza no cabe otra posibilidad, ninguna mujer le había tenido antes consideración alguna, esta es mi chica -piensa- con la que me casaré y tendré hijos a los que bautizaré como Vegeta y Seiya (la imaginación del freaky es siempre muy volatil y tiende a dispararse a la primera de cambio)


Es genial que el otaku conozca el "amor" aunque este en realidad sea ficticio, una necesidad producto de la falta de afecto que ha sufrido desde que su acné empezó a aflorar y descubrió el "sexo". El verdadero problema es que esa sensación pletórica no es disfrutada en exclusividad por un solo sujeto del grupo sino por la acomplejada mayoría masculina. Los machos otakus (acepten por favor la contradicción para movernos en términos cientificos) ven peligrar la perpetuación de su estirpe ante la competencia y no dudan en acabar con los valores de amistad que consolidaban la comunidad, se desata un cruce encarnizado de muestras de amor y detalles cariñosos hacía la hembra, la cual mantiene la tensión sin decantarse por ningún pretendiente, pues la situación le es favorable. Mientras tanto las relaciones entre los machos de la manada se ha deteriorado hasta revertirse en un odio que les llevará a la violencia: tirarse de los pelos, arañarse, gritarse y poco más. Pero que tendrá como resultado la escisión parcial o total de la manada otaku. Este comportamiento absurdo se da en muchas otras formas sociales pero nunca con tanta frecuencia ni con un indice de participación tan alto como en el colectivo que nos ocupa.

No es justo considerar la debilidad del otaku como único causante del malestar: la otaku sabe, en la mayoría de los casos, como jugar sus cartas, ya que el shojo ilustra multitud de ejemplos y no cabe duda de lo fácil que les resulta mantener calientes a un puñado de hombres que no han conocido mujer alguna. La malicia de su comportamiento tiene como único fin la ruptura total de las relaciones amistosas masculinas y el establecimiento de la mujer otaku como centro reconocible y vértice de la totalidad de las conexiones del grupo. El final de la historia no está exento de ironia, la masa otaku se considera sensible, romántica y sabedora de la naturaleza de la mujer, aunque se permitan la humildad de reconocer que solo en cuestiones teóricas.


Esta INOCENCIA EXTREMA (la experiencia así lo demuestra) tiene como resultado una actitud ambigua en el macho que parece encaminada a la compartición de compresas y no a el establecimiento de una relación sentimental con el componente sexual que conlleva. La exclusión de la idea de 'follar' a corto plazo debería (la teória del otaku virgen) ser un atractivo para la hembra que puede, de esta manera, poner su sexualidad a buen recaudo sin preocuparse de que nadie intente 'llevarsela al huerto'. Por supuesto en la realidad nos encontramos con un panorama bien distinto: la otaku es una criatura morbosa y a veces humana que no desea poner su sexualidad a buen recaudo, de hecho la otaku es curiosa debido a que en el shojo no aparece esa cosita colgante por cuya apariencia se pregunta; está deseando conocer a un hombre varonil (varía el genero según su homo/heterosexualidad) alejado de los adolescentes amedio hacer y pelín gays de sus lecturas (insisto).
Ese ratillo al día en que la otaku se cansa de dibujar corazoncitos con flechitas desea sexo sórdido; sí otaku, las mujeres tambien tienen necesidades de ese tipo. El final es previsible: La presencia de un elemento extraño en el grupo recordará a la hembra sus olvidados apetitos y motivará un cambio en su entorno a nivel social cuyo primer paso será la reconsideración de sus amistades y posterior deserción del grupo.


Queda mucho aun por decir en este tema, no obstante los indicativos y señales fundamentales han sido ya expuestos: la viginidad, la inseguridad y la carencia de personalidad nos permitirán reconocer a un otaku a larga distancia. La humanidad precisa de toda la ayuda que podamos prestarle: la plaga otaku continua extendiendose a nuestro alrededor, conocemos al enemigo, la falta de sexo en sus vidas les ha hecho lo que son, conocemos su punto debil, es hora de coger las armas y posicionarse. Demosles sexo o empujemosles al suicidio en masa, no hay más alternativas, su mente no está preparada para comprender el arte en ninguna de sus formas, no van a entrar en razón si no es a traves de la práctica.


Sí, así es chicos y chicas otakus de mi alma. Sois una lacra pero teneis cura: el sexo. Afrontad todo esto cuando echeis un polvo y sino llegais a la verdad absoluta de la vida os aseguro que en el camino dejará de importaros.Ya sabeis chicas, follaos a un otaku y lo transformareis en un hombre. Os lo dice el Hombre por antonomasia.


Posdata: Me cago en todos vosotros