viernes, octubre 08, 2004

Empecemos... (1)

Ok chicos y chicas este blog está dedicado a todos los hijos de puta que se sientan aludidos... sí, a ti tambien comecaca porque el mundo es lo que es por tu maldita culpa.

Quiero detenerme antes de empezar este duro camino, esta ardua tarea que se me ha encomendado, detenerme en desentenderme de todas esas personas sensibles (es así como ahora se denotan a las personillas sin güevos con cierta tendencia a la autocompasión) Es muy posible que la verdad absoluta que sale de mis labios no esté hecha para vuestros timpanos de cristal, tambien es posible que no me encontreis la gracia, es natural teniendo en cuenta que no la tengo, yo solo digo verdades como puños porque hablo con la voz de la experiencia: toda una vida viviendo entre subnormales como vosotros. Asi que, energumeno de turno, cuando yo diga algo asumelo y no le des más vueltas, no estás preparado.
Este rinconcillo es mi retrete particular y no os quepa duda de que voy a hacer uso de el y despotricar contra todo aquello que se merezca un buen zurullo. Ahora que tengo el poder de la palabra no voy a olvidarme de nadie.

Quería empezar a revisar los cimientos de nuestra "suciedad" por ese colectivo de "gente confusa" que requerirá de una parte importante de mi dorado tiempo, ese grupo/plaga de adolescentes de todas las edades en las que queda comprendida la veleidad y que se han ido infiltrando entre nosotros como una pequeña invasión encubierta de la que tan siquiera podemos estar seguros de no formar parte. Sí, hablo de esos mierdas que se autodenominan OTAKUS.
Poca gente está dispuesta a admitir de manera tan despreocupada su falta de gusto y de escrupulo como aquella que se hace llamar otaku, el otaku es el individuo que gusta de darse de entendido en materia de comic japones, que admite su completa falta de criterio y engloba en sus gustos a todo un medio, a toda la producción que en materia de historieta tiene un pais tan prolífico como Japon.
El especimen otaku sospecha que consume mierda pero no le preocupa porque nunca llega a entender lo que lee, para él existe una linea divisoria infranqueable entre el comic y el manga, no los entiende como partes integrantes de un mismo medio como podrían ser el cine americano y el europeo.

El otaku ve en el manga un vehiculo de evasión de su triste realidad no en lo diafano de su contenido sino en la falta de el, busca diferenciarse de sus semejantes mediante su identificación con el colectivo otaku formado por montones de seres marginales en su misma situación. Se engaña creyendo en la hermandad universal de aficionados a la mierda, se siente parte de algo más grande y tiene razón: él es el capullo que se gasta el dinero en la mierda que editan las grandes editoriales, ÉL es el responsable de la mierda que publican las grandes editorales.

En conversaciones que he efectuado con estos enfermos han manifestado siempre de una manera u otra su total o parcial ignorancia incluso en la materia que les ocupa, sus comentarios nunca llegan más allá del "mola" "tetas" "bonito" etc... En un intento de infiltrarme entre ellos cité obras de reconocida cálidad dentro del campo de la historieta japonesa (de la historieta fuera de las margenes orientales es impensable) todas mis acertadas referencias fueron respondidas con encogimientos de hombros, muestras de ignorancia y algún ocasional "me suena" falso, por supuesto.Estos resultados me hicieron preguntarme sobre la solidez de sus creencias, empecé a plantearme la posibilidad de que esa gente estuviera perdida trás haber sido rechazada de todas las demas tribus urbanas.
Como siempre no me equivocaba pero quedaba aun una pregunta en el aire: si no mostraban interes por ese punto en común que teóricamente les hacía fuertes frente al resto ¿qué coño los mantenía unidos?La respuesta no se hizo esperar, casi todos ellos sin tener siquiera dignidad para negar las criticas (la dignidad es algo que les es ajeno, como ya veremos en próximos textos) todos sin escepción citaron la amistad por encima de las opiniones contrapuestas de los integrantes del grupo. Casi se me saltaron las lágrimas, y digo casi porque no soy una personilla sin güevos con cierta tendencia a la autocompasión. La amistad, un término abstracto contra el que toda discusión era inutil, un término muy por encima de aquellos que lo habían invocado pues la llegada del sexo femenino al mundo otaku provocaría un replanteamiento de esa excusa inicial.