domingo, octubre 10, 2004

Sigamos (2)

En un principio el aficionado medio al comic contempló ávido de buenos pensamientos el creciente interés de este público de sexo opuesto a un campo tan homogéneo y cerrado como era el comic. La posibilidad de un nuevo punto de vista femenino apartado de la tradición de los sesenta de la "chica jarrón, sin criterio ni opinión" estimuló la apertura y el buen talante de aquellos que ya estaban cansados de lo mismo. El estandarte que abanderó esta nueva forma de ver el comic lo estamos viendo popularizado hoy en día a traves del Shojo manga.

El Shojo manga, que en japones viene a significar: basura intragable, nos ha llegado a occidente como el manga con sentimientos o manga para un público mayoritariamente femenino. Yo no llamaría femenino al público que lee Shojo, lo llamaría gilipollas. Las estupidas criaturas que proliferan actualmente por el mundillo (con mi respeto a las escepciones, eso sí) han cambiado el olor a sudor de friki enfermizo de las tiendas especializadas por un regustillo dulzón que llama inevitablemente a los movimientos peristálticos. Es profundamente triste que toda la fé depositada en este sector de los lectores se haya ido al garete, inocentemente nos pensamos que aprenderían de los errores cometidos por un colectivo ignorado por la cultura por sus excesivos arranques infantiles y hormonales, en su lugar nos encontramos con una FAN babosa e inepta que mejor quedaría en el concierto del Ricky Martin de turno gritando por encima de la voz de su idolo...Al ver los indices de consumo uno podría pensar que la mujer apuesta por la cultura debido a la mayor tasa de consumo en cuestión de libros, entradas para espectaculos, exposiciones, etc... pero extrañamente parecen no leer lo que compran, sino no se explicaría que el abono podrido llamado shojo esté dirigido a este publico.

Una vez más, hipnótizado por la estupidez humana, intenté una aproximación a esa "forma de pensamiento" ajena a los mecanismos de la razón y miré/leí una de estás obras. Quedé completamente aturdido, toda la labor del movimiento por la igualdad entre sexos quedaba ridiculizado sobremanera, maquillada tras un par de calientapollas adolescentes que andan por ahí sin otra ocupación que mirar a uno y a otro. Parece que toda la libertad por la que se ha luchado durante este siglo se resume a una cuestión de ir o no a la moda, que triste. Sin pararme a detallar la enorme e insultante utilización de recursos manidos de los que se hace gala, asi como de el abuso casi parodico de estereotipos (chico duro introvertido vs chico guapo cruel) me encontré con una realidad vacía que dejaba a descubierto todos los defectos de una sociedad capitalista agonizante en la que masas asexuadas buscan una personalidad que guie sus vidas a traves de la maraña publicitaria ¿es así la sociedad japonesa?

Aunque lo peor es su trasfondo, no conviene olvidar su estrepitoso fracaso a la hora de reflejar la realidad de una adolescente, parece uno de esos anuncios de vuelta al cole lleno de niños idiotas, felices de volver a ser encerrados a la espera del aullido de la lúgubre campana. Un tour de force entre las compresas limpias y la fantasia de Huxley, porque esa es otra: las chicas cuya vida es narrada alcanzan ya los diecisiete años cundo no más y parecen ignorar el funcionamiento para el que está destinado el miembro masculino ¡¡no ven el peligro!! Desean romances limpios, besos apasionados, cálidas puestas de Sol junto al objeto de su malentendida lujuria, insisto... ¡¡no ven el peligro!! Es lógico que una tierna niñita orgullosa de su recien "manchada" madurez sexual piense en esas cosillas bonitas y se pierda entre el olor a after shave y timidos toqueteos de su joven noviete, pero la realidad es bien distinta para las chicas de diecisiete: ellas ya saben a donde queremos llegar cuando ponemos la mano aquí o allí, no se sonrojan como las chicas del papel y cuando dicen 'todavia no estoy preparada' no se refieren a preparadaparaperderlavirginidad sino a comomelametasahoranovoyapodersentarmeenunasemana.Sí, querido público, las eternas escolares del shojo no comen pollas, ni quieren, ni les gusta, ni saben lo que es; hay que alejar a las mujeres del shojo o se lo acabaran creyendo, abrirles las puertas hacia una sexualidad plena sin tapujos, en la que no se avergüencen de nada de lo que hagan con su cuerpo (ni con el nuestro) Otra cosa es el hentai, pero de esa aberración hablaré en otra ocasión.

Muy bien, ahora que ha sido tratado el tema de la mujeres en el comic solo resta analizar la respuesta del otaku ante tal incorporación para llegar a nuevas coclusiones... pero eso será en el próximo post.